Shivoham Shiva Temple

Uno de los templos más visitados (tanto por turistas como por locales) en Bangalore es el Shivoham Shiva Temple. Como aparecía en todas las visitas obligadas de la ciudad decidí ir, al final fueron dos veces: la primera con amigas que vivían en Bangalore y la segunda con mi familia. La entrada es un tanto extraña…desde fuera parece una puerta pequeña, no es como si fueras a entrar a un templo…y ya ni te cuento cuando te empiezas a adentrar y tienes que pasar un tunel larguísimo, después pasas por caja (cuesta unas 150 rupias creo recordar) y después te encuentras en medio de un parking de coches cubierto…

En ese momento parece todo muy extraño y crees que te has equivocado de lugar…pero no es así…finalmente llegas a una última entrada donde te hacen dejar los zapatos para visitarlo. La entrada con una figura enorme de Shiva es realmente impactante…yo no me esperaba una estatua de tal magnitud ni creo haberla visto antes (a excepción del Buda reclinado de Bangkok, pero tampoco estaba tan alto porque claro está tumbado…)

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Estatua de Shiva en el templo

Shiva tiene cuatro manos. Lleva un tridente en la mano izquierda superior (el trishul), un tambor en la mano superior derecha, un recipiente de madera, y su mano inferior derecha da una señal de bendición. Su cuello es azul por haber bebido el veneno que salió del océano cuando fue agitado en el momento de la creación. Tiene también un collar donde cuelgan calaveras y otro de rudraksha, el collar de semillas para meditación, cuyo nombre en sánscrito es “las lágrimas de Rudra”. Su cuerpo está cubierto de cenizas.

Shiva se describe como un dios supremamente ingenuo y compasivo. Cuando está en su forma bondadosa, es de gran ayuda para los devotos.

 

 

 

Al llegar hay varios rituales que puedes hacer guiados o no por una persona que suele atender a los extranjeros a la entrada para contarles sobre los rituales. Lo primero se coge una cesta llena de monedas o de una especie de frutita redondita y se van tirando en una especie de canastillas de metal que hacen ruido al tirarla y cada vez que lo haces (unas 60 veces) hay que decir: Om namah shivaya… Se trata de uno de los mantras más conocidos del hinduismo. Su traducción sería «¡om! reverencias a Shivá», siendo om: el místico mantra om; nama: ‘reverencias’, y shivaia: ‘a [el dios] Shivá’, precedido por la sílaba mística Om. Ahí ya empiezas a impregnarte de cierto misticismo y espiritualismo, que tanto se respira en la India. 

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Edu con la estatua de Ganesh

En segundo lugar se deben atar unas cuerdecitas de color naranja delante de la otra gran figura de Ganesh para que todo lo negativo se quede ahí…bien atado y que no se venga con nosotros. En el camino espiritual es necesaria la destrucción de la negatividad, de los malos hábitos y de la ignorancia, además de dejar atrás el pasado para crecer y evolucionar.

 Lo cierto es que sin ser una persona religiosa esto me gustó mucho y me parece una buena simbología para dejar atrás todo lo negativo que tengas en tu vida o esté por venir…o al menos, un simbolismo para tener siempre una actitud positiva ante la vida…donde todo lo negativo lo dejo atadito y solo me quedo con las energías y fuerzas positivas para vivir.

 

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Dejando atado en Gasnesh todo lo negativo

Tras haber dejado las malas energías y lo negativo…ofrecíamos al dios Shiva las flores junto con leche de coco mientras el monje hindú cantaba unos mantras.

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Haciendo ofrenda
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Haciendo ofrenda con cántico

Finalizada la ofrenda, encendimos unos inciensos cada uno y haciendo unos movimientos en círculo como hacían otros indios nos concentramos para pedirle todo aquello positivo que queríamos en nuestras vidas.

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Con el incienso haciendo ofrendas a Shiva
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Colocando el incienso

Shiva es el dios de la destrucción, que acaba con lo que existe para que pueda surgir lo nuevo y la vida se transforme y renueve. Por este motivo, muchas veces se le define también como el dios que regenera el universo. Shiva forma parte de la trinidad suprema de la mitología hindú encabezada también por Brahma (el creador), y Vishnu (el preservador) 

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Según la tradición hindú, la creación y la destrucción son ciclos continuos. La muerte permite la continuidad de la vida, y abre nuevas posibilidades de mejora del ser. Este  pensamiento está basado en la ley del karma y en el ciclo de vida y muerte (samsara). La reencarnación del espíritu permite regresar en un cuerpo físico a la tierra para seguir aprendiendo y evolucionando antes de alcanzar la liberación. La muerte, por lo tanto, se percibe dentro de esta filosofía de forma tan natural como lo es el nacimiento. 

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Con mi madre en la estatua de Shiva

Finalizamos la visita sentándonos de cara a Shiva con el incienso delante, músicas de mantras de fondo, hindús a nuestro alrededor (niños, padres, señoras y señores mayores…) con una devoción digna de admiración y un ambiente espiritual que realmente te envuelve.